domingo, 24 de marzo de 2013

Ese cachorro acaparador

   Todos tenemos recuerdos de nuestra infancia, esos momentos en que aún no cruzábamos la frontera que existe entre el Niño tierno y el mocoso malcriado. Las canciones que solías cantar, tus juguetes preferidos, alguna ropa con la que te veías particularmente adorable o, como en mi caso, una fotografía.

   Mi familia nunca ha sido de comprar aparatos, tendemos a usar las cosas por mucho tiempo y si no van a servir todo el tiempo nos lo ahorramos. Dentro de las cosas que mi papá se ahorró comprar fue una cámara fotográfica.

   Las fotografías que hay en el álbum familiar son de ocasiones en que mis tíos llevaban sus cámaras y las sacaban o de casos muy particulares como el que estoy a punto de contar.

   En mi pueblo se acostumbraba, no sé si aún lo hacen, tener el clásico juego de fotos de los bebes poniendo distintas caras (feliz, llorosa, etc, etc.). Cada cierto tiempo los fotógrafos pasaban y ofrecían sus servicios. A mi mama nunca le gustaron los sets de fotos así que cuando paso un fotógrafo pidió una fotografía normal.

   El concepto de la foto era simple, el lindo niño Víctor Hugo con un árbol al fondo. Pero el fotógrafo, en su autoridad artística decidió que la foto se iba a ver muy vacía -¿Por qué no lo ponemos  con uno de sus perros? – dijo aquel genio de la imagen.

   En esos días teníamos dos perros. Un par de pitbulls (la Boni y el Gabacho) que si bien no eran muy grandes, si me podían jalar fácilmente y mantenerlos quietos era muy difícil, es decir, ellos no eran opción.

   Afortunadamente (aunque no para mí), uno de mis vecinos recién había adquirido un pequeño cachorro de Alaska. Muy bonito (tal vez demasiado). Entonces, como suelen suceder muchas en mi vida, el destino decidió que tenía que meter su cuchara en mi vida y el vecino salió a pasear a su cachorro. Mi mama y el fotógrafo vieron al perrito y de inmediato supieron que eso era lo que le hacía falta a la foto. La imagen quedo para la posteridad colgada en la pared de mi cuarto.

   Mi problema con esa foto no surgió hasta muchos años después. Cuando eres pequeño ves a todo el mundo, pero no eres realmente consciente de que también el mundo te ve.. Es hasta que rompes la barrera del niño travieso y entras a los terrenos del adolescente insoportable que empiezas a notar como los demás te observan.

   Fue en una fiesta de cumpleaños, invite a algunos amigos y entre ellos a la niña que me gustaba. Durante la comida comencé a notar algunos cambios en la decoración, mi mama tomo algunas fotos y las colgó en la sala. Entre ellas la mía con el perro. Nada malo hasta ahí.

   Después, mientras platicaba con uno de mis amigos, escuche la frase salir de los labios de la chica que me gustaba; la frase que me ha perseguido  desde entonces, esas palabras que dice cada persona que ve esa foto.

   En ese momento no le di demasiada importancia, porque  realmente no la tenía. Los años corrieron y comencé a notar el patrón. Cada persona que veía la foto siempre decía lo mismo, lo primero que salía de su boca era esa frase.

   Con los años he desarrollado un cierto rencor contra ese perro y contra el fotógrafo que decidió que yo no era lo suficientemente interesante para estar solo en una foto decente. Este es el origen de uno de mis traumas superficiales y tontos. Es algo que me molesta pero me hace reír, porque con todo lo adorable que fui cuando niño, no pude superar a un cachorrito.

   Voy a postear la foto, aunque sé que cuando la vean dirán:

¡QUE BONITO PERRITO!



jueves, 7 de marzo de 2013

En un principio...

Hola!

Mi nombre es Víctor y he decido que en lugar de buscar ayuda psicológica profesional lo que mas me ayudaría ahora a lidiar mejor con mi vida es comenzar a escribir sobre ella.

Hasta el día de hoy tengo 27 años, he concluido (de milagro) mis estudios de ingeniería mecatrónica hace un par de años e incluso ya estoy titulado.

Durante el año anterior estuve trabajando en una empresa de venta, renta y servicio de maquinaria como montacargas y minicargadores (que es un minicargador... tal vez luego ahonde en eso). Desde hace aproximadamente un mes estoy trabajando en una empresa metalmecanica.

Como lo dice mi biografia de twitter (ahi soy @vichlc, por cierto, siganme) soy una persona tan ordinaria que resulto francamente extraño la mayoría de las veces.

Me gustan muchas cosas, la musica (aunque no me considero melomano), los libros (aunque no soy lector asiduo), las películas (aunque no soy un cinéfilo), las series de TV, los comics (sobre todo de Marvel y mi favorito es Spider-Man); pero de todos mis gustos no hay nada de lo que pueda declararme un fan. Así que desde ese punto de vista soy un promedio.

Ahora te preguntaras mi querido lector ¿Por que escribir sobre tu vida si es tan común?

Básicamente lo hago por que en retrospectiva todo parece mas divertido. Quien no ha dicho el clásico "Algún día voy a reírme mucho de esto". Me parece que el momento de reírme pequeños retazos de mi vida ha llegado. Después de todo alguien dijo alguna vez "Dichosos aquellos que son capaces de reírse de sí mismos por que nunca les faltara una razón para reír.

Mi vida ha tenido sus altibajos pero en general ha sido buena. El año pasado recibí uno de los golpes mas fuertes de mi vida y aquí sigo (un poco traumado, a veces triste, solo y medio loco pero vivo aún). y espero que lo que me paso me ayude a mejorar.

Voy a intentar que las historias que publique aquí sean divertidas y me sentiré francamente halagado si a alguno de ustedes le arranco aunque sea una leve sonrisa.

Ese sería un buen resumen de lo que quiero hacer aquí.

Sean bienvenidos a conocer un poco de mi vida y espero que les sea entretenida.